El Arbol, Anhelos de Libertad..


Inclinándome hacia el cielo extiendo  mis ramas ya sintiendo que al vuelo arranco,  mas  la  tierra  me sujeta, yo tiemblo, me  agito, no  me  suelta..

Sacudiendo  mis  hojas  al  viento, sueltas son en un vaivén,
meciéndose, hasta que arrebatadas
en  vuelo se  esparcen, se  alejan.

Canto de libertad, florece fecundo, al grito de mis raíces,
del tallo crujiendo exaltado, tanta es la
fuerza que ni mi copa se escapa.

El viento sopla fuerte silbando entre mis ramas. trato
de atraparlo, se me escapa  entre mis  hojas, delirio
de  libertad, vuelos  al  horizonte.

Mi sabia brota cuales gotas de lagrimas, no de
tristeza, mi espíritu se alegra al ver a mis hijas gozar lo
que  nunca  podré  yo  alcanzar,  alzar el vuelo quisiera,
cruzar el horizonte, elevarme al  cielo.

Clamo, grito, llamo al viento, cual aliado en su
corcel  mis lagrimas percibiendo, inflándose, creciendo
tomando fuerza, empuja sobre mí su aliento...

Recobrando fuerzas extiendo mis brazos, estremeciendo
nuevamente mis ramas al cielo, soltando al vuelo
a mis amadas que como plegarias… libres son.

Hojas arrebatadas hacia el horizonte, hacia al cielo
en pleno vuelo como águilas desaparecen, llevándose
en sus alas mi llanto y mí  canto... mi  espíritu libre es.

En mi alma gritos, cantos de alabanzas, alegría y
tristeza entrelazadas..tomadas de la mano, excitadas
danzan en fiesta, alzando en delicia desojadas mis ramas
batidas a las alturas.



Mi espíritu deslizándose... libre va, desapareciendo, alejándose,
ya  en la distancia, la tarde cayendo.

La suave brisa del ocaso pastorea mis
anhelos, los apacienta en un suave
susurro, al oído, me deja escuchar…
Libre mañana serás.






La Lluvia y el Tesoro..


Meditando en la lluvia la melancolía me invade,
pienso y recuerdo, las memorias vienen a mí;
Luego paz sosiega inunda mi alma.
El silbo del silencio me envuelve y respiro,
tomando aire a caminar me animo.
Entre pisada y paso me digo ensimismado...
Un paseo y a la calle me dirijo y levantando mi
rostro encuentro el trinar alegre de los
pajarillos.
Sus cantos se conjugan con el sonido de la vida;
mi alma se extiende y mi espíritu libre abre sus
alas, las bate al viento.
Una niña desde su ventana me observa, le sonrío
y cubre su rostro.
Mi corazón palpita, sigo mi camino, el viento frío
baña mi rostro, me alejo, el olor a tierra húmeda
llena el ambiente, cruzo la calle entre brinco y
salto salvando los arroyuelos que la lluvia va
formando.
Recuerdo el rostro triste que me vestía y
desconsolado se encontraba.
Mas ahora una sonrisa se dibuja y un sentimiento
de gozo escondido, flameante se a manifestado;
Mi tesoro cavilando me digo en el paseo le e
conquistado…




La Lluvia, Las Bendiciones y Mi Amada...






Hoy fue un día lluvioso, todo el día se vistió de gris,
muchas nubes flotando y empujando se movían de
lugar a lugar, pensé que me seguían...

Caminaba a prisa, como tratando de ganarles
distancia; Imposible, las nubes se arremolinaban
y como en tropel, como corceles veloces se
Atropellaban entre si.

Por momentos mi piel y hasta mis orejas se erizaban
al escuchar el sonido de  centellas adornadas
con fulgor relampagueante;
Me parecía no poder escaparme de tan
formidable tormenta,
al final los cielos rebosaron…

Las avenidas tornáronse en ríos, el sonido de la
ciudad entrelazada con la lluvia eran una eufonía;
cada sonido buscaba pareja y luego se juntaban
desbordándose en sinfonías.

Subían o bajaban de cadencia por lo intenso de
la lluvia, a veces el ritmo estrepitoso de la ciudad
subía con el menguar de la lluvia; Y las notas que
sin Instrumentos los cielos ensayaban se
Acoplaron en amores… como viejos amigos de la
infancia.

Ahora terminada mi faena, voy deleitándome de
tan confusa pero mas afable melodía; Empapado
si, temblando de frío, más por el increíble epíteto
en mi mente febril, no entendía… Mi corazón en
medio de los temores en paz se divertía.

Ya en casa y a esta hora escucho el murmullo de
Las gotas de lluvia al caer, ya menguando,
ya pasando.
Y… he aquí el silencio de la noche nos envuelve;
Como sabana nos arropa y nos arrulla.

Siento un poco de frío, mas el recuerdo, las
memorias, y el sentimiento me hacen sonreír,
calientan mi cuerpo… mi alma se alegra.

Más al saber que hay labios; Corazones que no
cesan con fuerza... Siempre alzando bendiciones
que luego me vienen de abrigo, tiemblo y pienso
al proferir ‘Un día mejor que mil e recibido.

Cubriéndome...Caen sobre mí como mantos de
seda color plata y oro… Yo sonrío.
Colores de deseos, cariño, amor, esperanzas, fe;
Escalando subiendo desde las entrañas amadas
y no del olvido;
Para luego derramarse en una suave lluvia,
esparciendo el fresco aroma del rocío.

Enviadas de lo alto y nacidas de lo profundo
bendiciones sobre mí han venido;
A lo largo y ancho me engalanan de alegría.
Dándome gracia para dar de gracia el bien
recibido, así, gozo sobre gozo; Cantos y delicias
son aunque el día de gris haya vestido.

Mi corazón agradecido luz, amor y pasión,
mi alma exclama; bendiciones amada mía que
de ti he recibido.