Meditando en la lluvia la melancolía me invade, pienso y recuerdo.
El silbo del silencio me envuelve y respiro, tomando aire a caminar me animo.
Entre pisada y paso me digo ensimismado un paseo y a la calle me dirijo y levantando mi rostro encuentro el trinar alegre de los pajarillos.
Sus cantos se conjugan con el sonido de la vida, mi alma se extiende y mi espíritu libre abre sus alas, las bate al viento.
Una niña desde su ventana me observa le sonrío y cubre su rostro.
Mi corazón palpita, sigo mi camino el viento frío baña mi rostro, me alejo, el olor a tierra húmeda llena el ambiente, cruzo la calle entre brinco y salto salvando los arroyuelos que la lluvia ha formado.
Recuerdo el rostro triste que me vestía y desconsolado se encontraba
Mas ahora una sonrisa se dibuja y un sentimiento de gozo escondido flameante se a manifestado.
Mi tesoro cavilando me digo en el paseo le e conquistado…



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