Un Atardecer en la Loma



Sentados
en la cima
de la loma
sonreíamos,
al contemplarnos
nos tomábamos
de las manos
luego reíamos,
habíamos
caminado a
lo alto de ella.

Desde allí
nos elevábamos
sobre todo
y sobre todos,
lo demás
era causa
de risas tiernas,
éramos ella, yo
y los cielos.

Recuerdo
el viento suave
del atardecer,
el ondear de
las hojas,
un cielo
encendido
lleno de esplendor,
radiante,
una fresca brisa
nos bañaba,
el mover de las nubes
eran como cortinas
del teatro inmenso
desplegándose…

En silencio
nos mirábamos, 
y nos dábamos
un beso.

Ella repetía
mi nombre,
le oía con mi alma
y su voz era música
a mi oído.

Observaba
el ondular
de su cabello
por la fuerza
de la brisa

Mi corazón
palpitaba fuerte
yo temía
que ella
le fuera
a escuchar.

Me hablaba,
yo escuchaba
melodías
de sus labios,
le daba un beso,
y apretábamos
nuestras manos,
nuestros cuerpos
eran uno solo.

El cielo
se había
encendido
el sol
no quería ocultarse,
le observábamos,
no quería irse,
parecía
que con nosotros
se reía.

Las nubes
llegaron,
y empujando
trataron de cubrirlo
pero se incendiaron,
estábamos atónitos,
era una lucha
esplendida.

Nos acercamos
un poco más,
hasta rozar
nuestros cuerpos,
una lagrima
baño su mejilla
me estremecí.

Nos dimos
una mirada
nuevamente,
nos
sonreímos,
luego nos
levantamos
juntos.

Entrelazados
en medio
de esas nubes
nos deslizábamos,
luego corríamos
entre ellas,
he aquí que se habían
tornado en calles de oro
de sol su brillo,
sobre ellas
fueron formándose
colinas, castillos
calles y casas…

Una hermosa
ciudad de oro fino
y nosotros
tomados
de la mano
marchábamos
en medio de ella.

Esa ciudad,
se fue quedando atrás,
nosotros loma abajo
retirándonos
mirábamos hacia atrás
y hacia ella,
entre sus calles
nos decíamos
hemos caminado…

Revestida de oro
y de cristal,
nuestra es esa ciudad,
camino abajo
nos abrazábamos,
y entre risas
y besos nos
fuimos
alejando.

El Arbol de Hojas Plumas


Apo 4:1  Después de estas cosas miré,
y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo:
Sube acá, y yo te mostraré las cosas que habrán de ser después de éstas.














Así como los pinceles
del artista plasman en la tela,
sentires de colores  y de olores, misterios en tinta de aguas, acuarelas,
luces, destellos en óleos,
sueños de vida
de las vidas escondidas,
oscurecidos momentos
que quedan tras las cortinas
de sueños olvidados al amanecer,
memorias adormecidas
dibujadas al lápiz,
al carboncillo
en sus grises bajos y altos
disolviendo los colores,
en el olvido de las gradaciones, memoria oculta desapareciendo,
dejando en el aire
olores de recuerdos,
de viajes a los
cielos escondidos,
inspiración nublada
y visiones de
fantasías veladas














Venga a ser yo
el lienzo  prístino,
lancea tus brochas
y pinceles inspirado
detallista,
hacedor de universos
bosqueja de sueños,
de cielos, de risas y
alegrías jamás concebidas,
solo en los cielos de tus cielos,
mundos del inspirado artesano,
creador de lejanas y cercanas
dimensiones,
espacios paralelos, parajes encantados
de los vivientes, caminos de existencias
adormecidas, esquemas de mundos,
reinos de ensueños escondidos,
proyectos de lo eterno
e inmortal.













Esboza sobre
aceites de mirra
y canela aromática,
unge con óleos,
llamas de fuego nacen
engalanadas, gamas de colores perfumados adhieres, áloes 
brillos avivan en el lienzo
mis fantasías,
remojas en el blanco paño las peripecias de tu imaginación,
y aunque sus sabores amarguen
mis entrañas, endulzaran mi paladar,
me apartaras, enviado seré, despertare a la mañana, seré una obra viviente con carácter,
demencia para los simples e insensibles en la taquicardia de los tiempos, como explicarles la superabundante locura, generosa, y profusa en gracia fértil, contraria a sus dogmas, de lo sensible, lógico y
conocido,
excelencia y vida, para el que en
inocencia fecunda fe
dando a luz esperanza,
extiende mis carpas,
dame visiones imposibles..
subiré al árbol,
buscare las alturas,

seré encontrado
en tu mente, en tu corazón,
en tus trazos sobre la blanca
tela.





Trepare al árbol,
de rama en rama subiré,
de cielo a cielo volare,
de sus hojas-plumas
tejiendo, hilando alas
de colores mil iré,
hoy, alzando el vuelo
al reino celestial navegare,
en éxtasis he de contemplarle,
tejiendo nuevas alas al tercer
cielo he de tocar,
luego al cuarto cielo alcanzare,
a sus huertos de amores,
de jardines subyugantes,
volando cual ave luz,
seguido de tus querubes,
miniaturas de colores,
de pieles embellecidos,
de cuerpos alados,
de plumas tornasol,
rostros de ébano y de oro,
cabezas de niños risueños,
sonrientes, alegres revoloteando
agitando sus cabellos,
sus guedejas de sol adornadas,
allí plantaras mis pies,
me darás sueños, iré de cuerpo en cuerpo,
de gloria en gloria escalando, arrebatado me harás,
de pluma en plumas serán mis vestidos,
y hacia donde tus pinceles
me llevaren dulce hacedor, yo iré…


Excelso hacedor,
las obras de tus manos
exhibidas son en el muro
de las delicias,
libros de arte en los cielos
las exhiben,
los cielos cuentan de ellas,
por que aun en los cielos se lee
y se ojean libros,
bellas narraciones,
inspiraciones del sublime artista,
soñador-creador,
escrituras que cuentan del cielo
de los cielos,
sus historias,
sus fundamentos,
de sus colinas ondulantes,
sus ríos danzarines,
riveras de arboledas vibrantes
que a su creador alzando sus ramas
le cantan,
sacudiéndolas
al ritmo de sus coplas.







Perspectivas luz,
prismas de colores,
de olores entrelazados,
tierra de vivientes increíbles,
relatos no de noches oscuras
tristes de soledad,
si no de días encantados,
iluminados por  la  santa ciudad
estacionada en los aires,
como colgando de hilos oros,
flota como astro vivo de
firmamentos,
iluminando pueblos,
mundos de tierras-planas,
cascadas, torrentes increíbles,
mares desbordándose a sus
cuatro costados,
obra de las manos del pintor creador,
colinas, valles y montañas,
jardines exuberantes,
flores hermosas que danzan de alegrías,
de olores, fragancias que rejuvenecen y refrescan los cuerpos, estampas de lo indecible,
como cantos de la diáspora de los huertos,
en dimensiones escondidas unas de otras,
cuentan las historias de sus tierras,
en los ecos de las cascadas de los ríos, llamándose a través de los tiempos y el espacio, en el recorrido de sus corrientes de aguas, labrando las piedras y rompiendo montañas, esculpiendo y embelleciendo sus dominios en su caminar, en su correr,
al deslizarse sobre sus riveras,
espuman de fragancia,
sus jardines llenos de vida
hermosean los contornos,
paraísos que a los cielos
exaltan dando gloria
a su creador.












Vengan  amados míos
os conjuro por el que
vive  para  siempre,
mundos de  colores y
de aromas os ofrezco
seres increíbles, reales
en la túnica del creador
obras de la maestria de
sus nobles manos.

Cual seria la temática,
de que os hablaría si me
pidieres discurrir de las
obras del que mora en
las alturas, aquel que esta
fuera del lienzo, pero que
aun el lienzo vive en el,

moviéndose desde adentro
y desde afuera de su obra,
en la cual a desbordado
sentimientos en caracteres,
moldeando sobre la tela
vida en ella, plasmando en
su obra testimonios de el
en cada drama de nuestras
vidas, misericordia en cada
pincelada, en cada uno de
sus trazos,
en todo y en todos...

Al que a su oído afine
y se de por escuchar de
mis relatos de universos
encantados, dimensiones
llenas de glorias, y a los
corazones que flamean de
gozo, expectantes de vivas
y encendidas palabras
de ventanales abiertos,
y cortinas corridas,
experiencias celadas,
epopeyas por florecer.
desgajándose desde estos
mis labios de cielos enamorados,
cantaría de odiseas como en
torrentes de aguas vivas,
alegres cascadas de relatos.

                             




Remontándome
a mis escapadas
en espíritu avivado,
edificando nuevas mentes
de lo invisible e intangible
para este cuerpo de barro,
revestido de cuerpos de ala tejidas sobre piel,
de pluma en plumas, de letra en letras y del Espíritu del eminente en ellas, de conciencia tejida con hilos de espíritu regenerado, estrenando mente nueva,
enviado fui a recorrer mundos,
cielos-dimensiones, tierras, ademas de
espacios vacuos unos y sin luz alguna, tierras-prisiones de los que son sombras sin lampara, ni fuego alguno en ellos que se regenere, carbones humeantes, condenados a extinguirse, a dejar de ser,
repasando días de vuelos de pájaro
a los cielos del reino celeste,
de rama en rama, de cielo en cielos
volando sobre tierras increíbles
del reino celestial,
de rama en rama
de cielo en  cielo,
volando sobre tierras
increíbles, en el espíritu regenerado
atravesando montañas y valles,
con la encomienda de compartir justicia-gracia legada
por misericordia,
por lo cual los portones celestes se me fueron abiertos,
camino al árbol de los mundos, con aroma de redimido por amor,
mis vestiduras prístinas en aceites de Espíritu-luz fueron lavadas,
como en un torrente de Espíritu-oleo, disuelto en aceites fui,
desde la coronilla de mi cabeza fui naciendo ojos a mi interior
al caminar de su oleo-rio, recorriendo mis entrañas,
mi espíritu vestido de ojos por dentro y por fuera,
en una experiencia indescriptible, difícil de transmitir,
miraba mi interior y mi exterior, por todos lados,
de manera que nada había oculto en mi,
todo era visible, nada era confuso,
podría hacer un paréntesis,
relatar como fue que llegue en esta ocasión hasta este lugar altísimo,
de las palabras que se me fueron confiadas allí, pero ya seria otro relato.
así de esta manera fui enviado a escalar el árbol, volaba en estos cielos,
observando sus ríos majestuosos, criaturas increíbles, llenas de colores,
de encantos y melodías que fluían de ellos, que jamas ni en sueños podría
haber imaginado,
unos hablaban, otras se comunicaban sin mover labios,
como si el viento mismo se prestaba ondulando sus movimientos
por los cuales se entendían, algunos eran semejantes, otros eran completamente
diferentes, era como una fiesta de cuerpos embellecidos, luego volando sobre
un impresionante océano de aguas azules, de vidrio sus
brillos, reflejos de espejos encantados,
sin abandonar la cercanía de la costa, me acercaba a unas
montanas de roca, y a la medida que mas me acercaba a ellas un sonido
fuerte, como estruendo de muchas aguas y a la vez una paz sosiega, tal
era el sentir de ese momento, divise una luz, como un reflejo a la lejanía,
al acercarme pude observar que era una edificación metálica, una asta
gigantesca con una  plataforma plana y circular en su cúspide,
cómo plato de metal bruñido, observaba su brillantez increíble, pero su
reflejo no molestaba  mi vista, esta se  encontraba como a unos trecientos
metros fuera de  la costa, se elevaba  a unos cuarenta metros de altura y a
a un poco mas de media milla de lo que me parecía ser algo que no podía
creer, aunque estaba enfrente de mi,
me encontraba en el  fin de los mares, estos caían en una poderosa e inimaginable
cascada...
De allí provenía un sonido rumoroso, fuerte, que escuchaba al acercarme
durante mi trayectoria, este lugar era los confines de este  mundo,
entendí que me encontraba en un planeta plano, me encontraba cerca de una
de sus orillas, cerca de sus cascadas colosales, llegue a la plataforma y me dispuse
a reposar, deleitándome de tan inusual y maravilloso espectáculo, deslumbrante, indescriptible,
a la vez inefable, de allí mi vista se perdía en un espacio azul jamás visto antes por mi,
en un espacio profundo he increíble, me repetía a mi  mismo bordes abismales,
me maravillaba al pensar a donde por el Espíritu del altísimo había ascendido,
estruendosos he iluminados confines, que tierras mas gloriosas.







En
deleites
por tan
hermoso panorama
observaba
criaturas, que como jóvenes pequeños
y grandes,
naturales de estas tierras cielos,
jugando se lanzaban a las aguas,
sin temor alguno al cercano torrente
y desborde gigantesco de sus cascadas, desde una rivera de  piedra  en  la montaña, de picada unos,
de pie otros, se lanzaban a las profundidades de ellas



en la rivera,
de roca plana
en sus orillas por
su parte mas baja,
habían muchos agujeros
en el piso de piedra mármol
de diferentes tonos y colores,
pozos de aguas termales
algunos bañados por las olas del mar
de azulejos y bronce resplandeciente,
la visión del lugar era
celestial, jóvenes todos y otros
semejantes a niños
se arrojaban a las aguas
otros corrían sobre la
rivera de mármol-piedra.
jugueteando entre ellos



Observaba criaturas de las
aguas todas con
sabiduría
e inocencia se
mezclaban
en el retozo.
al momento
me uní a ellos,
lanzándome de
semejante altura en
la cual me encontraba,
uniéndome al regocijo,
celebraban con alegría
y gran algarabía,
al momento me rodearon,
en lo azul increíble de estas
aguas, nos sumergíamos,
nadábamos junto a los que
parecían ser hombres delfines,
ademas de otras criaturas muy coloridas, note que
aun podíamos respirar bajo las
aguas, nada nos detenía,
reíamos, empujándonos
los unos a los otros,
nos perseguíamos
es mas tocábamos
las orillas de los
bordes abismales,
pero sus corrientes
huían de nosotros,
las aguas cobraban vida
y jugueteaban con nosotros,
se unían al deleitoso momento
eterno.




No había temor
alguno,
solo disfrutábamos
sin limites,
alegrías escondidas
solo manifestadas
en estos cielos,
como si cada cielo
tuviera una nueva
dimensión
de placeres
y sentires
jamás
conocidos
en la tierra
de los
durmientes
lógicos
a la planta
pero fuera
del árbol de
las hojas plumas..








Mis memorias ahora
despiertas en vivaces
colores de pigmentos
gloriosos de metales y
texturas sublimes, en
pinceladas y trazos solo
conocidas por la mano
del  que en mi traza,
lienzo me hizo,
el motivo de su obra en
mi el plasma y mi
memoria
se ensancha,
ya no duerme,
es vivaz y elocuente,
tejedor de alas me hizo,
y a morar ya no en tierra de dormidos ensueños y descuido de anhelos, pero en el tallo del árbol frondoso como de rama-injerto.

árbol invisible a la razón de barro
en tierra de vivientes y soñadores
ya dando abrojos, mi morada el estableció.













 






Las tierras
de los cuerpos-alas,
árbol gigante de
hojas plumas,
que se extiende
a lo alto,
a los cielos,
tus cielos o altísimo...
de rama en rama
portones se abren,
de rama en rama
nuevas plumas
ofrecen
para cada cielo
nuevas alas,
colores y medidas,
alas como cuerpos
que impulsan a entrar
al llamado de ven entra,
nuevos cielos y nuevas tierras…
.

De esta sana locura
no deseo ser sanado,
para venir a padecer
la enferma cordura...

Que me llamen loco
que así seré cuerdo,
que siendo de los
cuerdos en su simpleza.

Me niegue a mi de
la fantasía su alegría,
y el anhelo de esta mi
gloriosa alegoría..
Fin.