La Lluvia, Las Bendiciones y Mi Amada...






Hoy fue un día lluvioso, todo el día se vistió de gris,
muchas nubes flotando y empujando se movían de
lugar a lugar, pensé que me seguían...

Caminaba a prisa, como tratando de ganarles
distancia; Imposible, las nubes se arremolinaban
y como en tropel, como corceles veloces se
Atropellaban entre si.

Por momentos mi piel y hasta mis orejas se erizaban
al escuchar el sonido de  centellas adornadas
con fulgor relampagueante;
Me parecía no poder escaparme de tan
formidable tormenta,
al final los cielos rebosaron…

Las avenidas tornáronse en ríos, el sonido de la
ciudad entrelazada con la lluvia eran una eufonía;
cada sonido buscaba pareja y luego se juntaban
desbordándose en sinfonías.

Subían o bajaban de cadencia por lo intenso de
la lluvia, a veces el ritmo estrepitoso de la ciudad
subía con el menguar de la lluvia; Y las notas que
sin Instrumentos los cielos ensayaban se
Acoplaron en amores… como viejos amigos de la
infancia.

Ahora terminada mi faena, voy deleitándome de
tan confusa pero mas afable melodía; Empapado
si, temblando de frío, más por el increíble epíteto
en mi mente febril, no entendía… Mi corazón en
medio de los temores en paz se divertía.

Ya en casa y a esta hora escucho el murmullo de
Las gotas de lluvia al caer, ya menguando,
ya pasando.
Y… he aquí el silencio de la noche nos envuelve;
Como sabana nos arropa y nos arrulla.

Siento un poco de frío, mas el recuerdo, las
memorias, y el sentimiento me hacen sonreír,
calientan mi cuerpo… mi alma se alegra.

Más al saber que hay labios; Corazones que no
cesan con fuerza... Siempre alzando bendiciones
que luego me vienen de abrigo, tiemblo y pienso
al proferir ‘Un día mejor que mil e recibido.

Cubriéndome...Caen sobre mí como mantos de
seda color plata y oro… Yo sonrío.
Colores de deseos, cariño, amor, esperanzas, fe;
Escalando subiendo desde las entrañas amadas
y no del olvido;
Para luego derramarse en una suave lluvia,
esparciendo el fresco aroma del rocío.

Enviadas de lo alto y nacidas de lo profundo
bendiciones sobre mí han venido;
A lo largo y ancho me engalanan de alegría.
Dándome gracia para dar de gracia el bien
recibido, así, gozo sobre gozo; Cantos y delicias
son aunque el día de gris haya vestido.

Mi corazón agradecido luz, amor y pasión,
mi alma exclama; bendiciones amada mía que
de ti he recibido.








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