El día llegaba a su fin,
ya el sol estaba por ocultarse,
me dirigía a casa luego de haberme
detenido en un café,
y cruzar unas palabras amigables
con una joven afroamericana,
de aspecto muy agradable,
por cierto al retirarme
ella extendió su mano
y con ella una nota,
me despedí,
brotaba de ella
una sonrisa
muy atractiva,
le sonreí
y me aleje.
Todo ese día me había sentido como
si estuviera esperando la visita de alguien,
sin saber quien, así llego la hora del descanso,
luego después de un baño me retire a mi alcoba,
trataba de leer, pero ese sentir como de expectativa
dentro de mi no me permitía poner atención a la lectura,
sentía que era algo agradable, especulaba, luego meditaba.

No alcanzaba a entender la razón
de ese sentir
trataba de dormir, pero mi
corazón se estremecía,
era una noche saturada de una expectativa
que no discernía, llena de sentimientos
encontrados, al cerrar mis ojos,
sucedió algo inesperado
fue como si otros ojos se
habrían al mismo tiempo.
Me quede inmóvil,
miraba mi cuarto,

no había cambio alguno,
era el mismo y mi mente
aun deseaba repasar mis
sentimientos acumulados,
ya deliraba en ellos,
volar quería y a los cielos
remontarme,
esos eran mis deseos,
mas en mi cama mi cuerpo
inerte y mis pensamientos
agitados afluían.
Luego escuche un sonido suave
y profundo
como el del sonar de un cuerno,
a la distancia, luego el sonido fue
acercándose, el sonido ascendía
y parecía que me llamaba,
mis pensamientos se detuvieron
por un instante cesaron,
y mi atención fue total,
un calor abrasador, pero agradable
me envolvió,
como un abrazo de una madre a su
hijo.
Al momento fui lleno de amor,
trate de voltear mi rostro,
fue imposible,
solo mi vista movía, de un lado a otro
de repente observe a un personaje
vestía de una camisa color celeste
y se acercaba a mi ,
luego una mano,
vi que se extendía
hacia mi
y al momento mis ojos humedecidos,
por ese sentimiento tan afable,
sin poder explicármelo
lagrimas comenzaron
a brotar

Esa mano
fue tomando
consigo cada lagrima
sin dejar caer una de mi
rostro al piso,
mi alma era consolada
luego escuche su voz,
entre llanto mezclado
con sentimientos
enternecidos
y como si fuese una
melodía
mi nombre El llamo,
hasta tres veces le
escuche,
yo reía fascinado,
y lloraba de alegría,
la voz mi nombre.
repetía.
Yo te amo me decía
y de nuevo mi nombre
llamaba,
como en una nube de amor
envuelto me encontré,
yo dije eres tu Señor ?
el volvió a decirme yo te amo,

me tomo de las manos, al momento
me encontré saliendo de casa,
volaba y sentía el viento en mi rostro
soñaba, no lo se,
sobre los cielos como águila volaba.
Como en visión nocturna,
avivado en luz, aquella noche
había nacido al espíritu,
y estaba revestido como del fruto
enriquecido de una simiente nueva,
me miraba, era increíble,
era un nuevo día,
un amanecer eterno jamás soñado,
volaba entre colinas y montes verdes
jardines y glorietas en ellas.
Entre cantos y lenguas de fuego,
lleno de alegrías danzando me encontré
en medio de otros seres similares a mi,
dando alabanzas de agradecimiento y saltos
de regocijo,
y como viendo al invisible,

en mi espíritu meditaba,
mirando el crepúsculo
de un despertar a la mañana
de las edades.
Escuchaba el llamado de las cascadas,
que repetían una a otra ansiosamente
ven , oye al eco de los tiempos,
al génesis y a las promesas,
tesoros guardados,
escondidos,
responde me decían y sueña,
visiona y observa,
por amor al que amor
primero os dio,
escudriña me decían.
Desde el inicio de la vida
hasta el anochecer os conoció,
El es el que por amor se levanto,
desde el ocaso hasta el amanecer
de vuestras vidas os guardo,
las cadenas rotas son, libre eres,
vuela, el tiempo no es mas, sueña
y despierta, levanta el vuelo,
no hay mas distancias,
no mas fronteras.

Desde el cielo a los cielos y desde
los cielos de los cielos al cielo, mira
y escucha sustancias y palabras indecibles,
duerme y despierta a ensueños de eternidad
y de nuevos amaneceres, libre eres, y de nuevo
escuche mi nombre y a la voz decir yo te
engendre hoy, yo te amo
y mis ojos se abrieron,
desperté.

Era una mañana llena de sol, de luz
y en mi corazón había un fuego que
no se apaga, escuchaba de las aves
su trinar al son del viento ululando
por mi ventana, como nunca antes
le había escuchado, todo me pareció
nuevo, sonreí, mi rostro se encontraba
iluminado, me sentía aun sumido en
éxtasis de alegría, y agradecimiento.

Entonces recordé la nota
que la joven había depositado
en mis manos la noche anterior,
la busque, y ella había escrito un
pasaje bíblico era:
Apo. 7:17 porque el Cordero que está
en medio del trono los pastoreará, y
los guiará a fuentes de Aguas de vida;
y Dios enjugará toda lágrima de los ojos
de ellos.

Jamás me
Había
Sentido
Tan lleno
De vida,
Amante
Y amado
Como
Aquella
Mañana de
Mis amaneceres…