Sentado en mi vieja silla recuerdo aquella niña la cual era mi alegría.
Por la que corría y me daba prisa del trabajo a casa por verla y escucharla.
por estar cerca de ella.
La que me llamaba a escucharla tocar su flauta
le escuchaba con gozo y me platicaba hasta no parar.
Su voz era gozo en mi yo sentía que cada día me hacia niño como ella.
Se inventaba juegos con papelitos y procuraba que yo ganara.
Jugábamos hasta no parar y no nos cansábamos de estar juntos.
A la hora de retirarse a dormir me daba las buenas noches seis
y hasta siete veces y volvía de nuevo a darme las buenas noches.
Por la que corría y me daba prisa del trabajo a casa por verla y escucharla.
por estar cerca de ella.
La que me llamaba a escucharla tocar su flauta
le escuchaba con gozo y me platicaba hasta no parar.
Su voz era gozo en mi yo sentía que cada día me hacia niño como ella.
Se inventaba juegos con papelitos y procuraba que yo ganara.
Jugábamos hasta no parar y no nos cansábamos de estar juntos.
A la hora de retirarse a dormir me daba las buenas noches seis
y hasta siete veces y volvía de nuevo a darme las buenas noches.
Con su carita de ángel y su afecto por mi me hacia
olvidar los mas duros problemas de mi corazón.
La miraba y pronto me hacia sonreír y luego
con sus dedillos puyaba mi panza.
Esa niña robo mi corazón...
Hace un tiempo se fue...
Ya no la he visto más.
Ojala regrese un día
Y así con ella mi sonrisa...
olvidar los mas duros problemas de mi corazón.
La miraba y pronto me hacia sonreír y luego
con sus dedillos puyaba mi panza.
Esa niña robo mi corazón...
Hace un tiempo se fue...
Ya no la he visto más.
Ojala regrese un día
Y así con ella mi sonrisa...


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